18 junio 2014

LA SENDA SE ABRE EN LA CIMA

Este 21 de Junio delegaciones de algunas cofradías de baile chino del valle grande, ascenderán hasta la cima del cerro Mercacha para celebrar la tradicional fiesta ancestral del solsticio. Lo harán, como parte del proyecto de peregrinación por los sitios ceremoniales más emblemáticos de Aconcagua.
El sitio escogido para dicha rogativa, es el Complejo Arquitectónico Cerro Mercacha, espacio sagrado, que además fue utilizado para la observación astronómica, por los antiguos habitantes del valle del Aconcagua y que hace ya cinco años es sitio de esta  festividad. Celebrarán el Weñoytripantu o también llamado Inti Raymi por el mundo andino.
El sagrado cerro ha guardado por siglos, los secretos que permitieron las grandes cosechas del valle. Su posición permite observar el monte Aconcagua en su esplendor y aún más. En los solsticios de invierno y verano el cielo y la cordillera sincronizan sus miradas y cruzan por unos minutos sus huellas primigenias.
Los antiguos aconcagüinos, alcanzaron este elevado conocimiento gracias a su estrecha relación con la naturaleza. Relación basada en la reciprocidad y el respeto por la madre tierra. La celebración de los solsticios en la cima del Mercacha, marcaban así los espacios y el tiempo, en la inmensidad de los bosques vírgenes que en ese entonces cubrían este valle.
Hace ya cinco años la cofradía de Baile Chino Cerro Mercacha, ha retomado esta festividad, buscando reconciliarse con la naturaleza, queriendo también retomar una senda, que jamás perdida, ahora se nos abre en la cima del cerro.



14 mayo 2014

DONDE NACE EL SONIDO DEL VALLE

   
   Quedará escrito que el  3 de Mayo del 2014, cien peregrinos y vasallos chinos subieron sorpresivamente a un pequeño cerro, a colocar y renovar una antigua cruz en ruinas. Se dirá también, que ese día el suelo debería haber estado mojado, pero que el sol no quiso acabar con la sequía, que hace años visita Aconcagua.

 Se recordará que aquella tarde, cantaron a la nueva Cruz don Manuel Arancibia del Baile del Niño Dios de Llay-Llay, Fernando Montenegro, por el Baile San Victorino de Calle del Río, y Mario Martínez, el alférez del Baile dueño de Casa, Adoratorio Cerro Mercacha. En la ceremonia, Montenegro, conocido como Caballito Blanco, cantó además con el Baile de la Piedra Santa de Llay-Llay y Aconcagua Salmón de San Felipe.
  Podremos decir que vinimos de todas direcciones y que se utilizó el mismo sitio en que, hace 600 años, se celebraban rituales andinos. Pero no sólo eso, en este cerro se congregaban, representantes de las comunidades aconcagüinas de los pueblos originarios. En esa pequeña cima, se bebió abundante chicha traída de los rincones del valle, para animar la reunión y para estimular la convivencia y la interacción pacífica en base al baile y de seguro, también al canto ceremonial.
   Es este, el sitio que recuperamos, renovando nuestro aprecio al cerro grande del Aconcagua y al mismo tiempo elevando esa inconfundible Cruz, hicimos nueva alianza con la divinidad.

  
  Se deberá decir finalmente, que los chinos más pequeños, los pertenecientes a la Cofradía más joven, la andina, la hermandad que tiene su altar mayor, en la cima de un cerro, en dónde quizá nunca se había chineado, pero en el sitio exacto en que se representa en los cielos, la alineación de la tierra con el cosmos; esa cofradía, ese 3 de Mayo, con la humildad que ameritaba, entregó a cada Baile Chino Aconcagüino, magníficas flautas confeccionadas con las manos de artesanos dedicados como pocos, a la creación de estas escasas piezas de madera.

    Los artesanos de las Flautas Obsequiadas fueron don Daniel Ponce de El Venado en Quebrada de Alvarado, Rodrigo Yau de Olmué, Sergio Contreras de Valle Hermoso, Rodolfo Medina del Valle del Mapocho y Don Luis Molina de San Felipe. Las flautas vinieron a refrescar los instrumentos de estos antiguos bailes y a renovar la resonancia de Aconcagua. Así, esa tarde, el cerro la Cruz de Catemu, volvió a ser el lugar donde nace el sonido del valle.

27 abril 2014

LA VUELTA A LOS ANCESTROS

   En el marco del proyecto “Peregrinación por la Revalorización de la Raíz Precolombina del Baile Chino del Alto Aconcagua.”, que es financiado por el consejo de la Cultura y las Artes, Fondart Regional 2014, nuestra cofradía ha querido iniciar un senda hacia los ancestros.

Danzarán las Sagradas Cofradías de Aconcagua, por antiquísimos sitios ceremoniales, aquellos que hace siglos fueron el espacio ritual, la vertiente sagrada, de los antiguos habitantes del valle. Sitios poderosos, que esperan para ser reactivados. Sabemos que antes sonaron flautas en sus festejos, sabemos que ese sonido rajado de las catarras flautas, llenaron las quebradas silenciosas del Aconcagua precolombino. Y sabemos también, que sus espíritus han resucitado y que las energías de sus rocas y de sus horizontes han renovado su llamado. Recuperar nuestra tradición y patrimonio mediante este camino introspectivo, nos permitirá como aconcagüinos darnos cuenta de lo que nos identifica y de lo que nos permitió sobrevivir como expresión mestiza.

   Retomar la senda antigua queremos, volviendo a la tierra, y quién mejor que los bailes chinos, para que a través de su danza, hagan el puente necesario, para que se despierte en nuestra sangre lo que tenemos de andinos, lo que tenemos de antiguos habitantes del planeta. Vendrán vasallos de cada hermandad del ancho Aconcagua, compartirán sus experiencias y danzarán en un sólo baile, conformando el Baile Peregrino de Aconcagua. Su soplar de flautas viajará hacia las cumbres despertando las ancestrales esencias, para mover el aire nuevo que refresque las conciencias de los más jóvenes. Están todos invitados, hay flautas para cada uno.

24 diciembre 2013

CINCUENTA PERSONAS CELEBRARON SOLSTICIO DE VERANO EN LA CIMA DEL MERCACHA

La cofradía de baile chino de la escuela el sauce y otros peregrinos, realizaron rogativa en la cima de “La mesa”, para pedir por el agua del valle aconcagüino.

El pasado Sábado 21 de Diciembre un grupo de peregrinos celebró en la cima del cerro “la Mesa” el solsticio de verano. Se trataba de danzantes o vasallos de baile chino de distintas partes del Aconcagua, profesores, antropólogos, arqueofotógrafos, apoderados y una delegación de estudiantes de la escuela El Sauce de Los Andes.
La actividad consistió en el ascenso a los más de 1600 metros que tiene el Mercacha, antiguo adoratorio precolombino, que en su cima deja ver en su arquitectura y arte rupestre, la especial significancia que posee. Ya estando en dicha altura, se llevó a cabo una procesión en honor a Inti y Pachamama, luego la rogativa, se centró en la petición por el agua, nuestro vital elemento, ya que proyectos mineros como el 244 y los ya existentes, ponen y pondrían en peligro la presencia de agua en el valle.
Esta peculiar celebración y rogativa, que está enmarcada en uno de los proyectos que lleva a cabo la cofradía de Baile Chino Adoratorio Cerro Mercacha, fue financiada con fondos del consejo de la cultura con su programa para iniciativas culturales de estudiantes y convocó a más de cincuenta personas, quienes se trasladaron desde distintos puntos del valle y del país.
Especial alegría causó entre los asistentes poder presenciar la puesta del sol, marcada con exactitud con una piedra o altar engalanado con arte rupestre, demostrando así la importancia que posee este sitio arqueológico.
Piedra que marca la caída del sol  justo en el solsticio de verano en el Mercacha.
Foto Yerko Chacón Observatorio Pocuro